PedagogiasdelForumSocialMundial
Un espacio de movimientos, un espacio que se mueve: pedagogías del Foro Social Mundial
Teivo Teivainen, NIGD
1. En su último libro Pedagogia da indignação, Paulo Freire ofreció una
reflexión sobre las posibilidades de transformación social:
Se alguém, ao ler este texto, me perguntar, con irônico sorriso, se acho que,
para mudar o Brasil, basta que nos entreguemos ao cansanço de constantemente
afirmar que mudar é possível e que os seres humanos não são puros
espectadores, mas atores também da historia, direi que não. Mas direi também
que mudar implica saber que fazê-lo é possível.
Esta idea freireana de que cambiar implica saber que hacerlo es posible es una
de las claves para entender el entusiasmo que ha causado el Foro Social
Mundial. Entre las frases más repetidas por los movimientos sociales de los
primeros años del nuevo milenio figura: “Otro mundo es posible”. Como lema del
FSM desde su primera edición en Porto Alegre en enero 2001, la frase se ha
difundido entre los movimientos de América Latina y del mundo entero con mucha
rapidez.
La importancia de este eslogan tan sencillo y en apariencia poco novedoso
viene de la experiencia de la globalización dominante en las décadas de 1980 y
1990. Una de las maneras más efectivas para legitimar el llamado nuevo orden
mundial fue la celebre frase de Margaret Thatcher en el sentido de que no hay
alternativas al poder capitalista. Hasta ahora la importancia política
principal del Foro ha sido difundir el mensaje que Thatcher estaba equivocada.
2. Si tomamos en serio los desafíos pedagógicos del Foro, tenemos que
reconocer que aprender implica estar dispuesto a cambiar. En el Foro, ya hemos
estado aprendiendo por un buen tiempo que el otro mundo es posible. Es cada
vez más importante, y se nos pide cada vez más, buscar respuestas a cómo
podría ser ese otro mundo que buscamos. Ir en la práctica, no solo en los
eslóganes, de la protesta a la propuesta. Es una tarea urgente y muy delicada.
Es delicada porque si buscamos las respuestas con un método equivocado corremos
el riesgo de destruir los aspectos del Foro que nos han permitido avanzar. Al
romper, aunque sea parcialmente, la hegemonía de la idea Thatcherita hemos
conseguido algo, mucho, pero no suficiente. No ha sido suficiente para sentar
bases para la construcción del nuevo mundo, libre de la dominación del
capital, que queremos construir.
3. El Foro recibe muchos tipos de críticas, y tenemos que aprender de ellas.
Como siempre, algunas son más válidas que otras. Una crítica que escuchamos
cada vez más es que en el Foro “solo hablan y no hacen nada”. Es una crítica
que apunta a los desafíos reales que tenemos, pero el camino que tenemos
adelante es más complicado que simplemente ir “del dicho al hecho”, de las
palabras a la acción.
Tomemos el ejemplo de la relación entre el Foro Social Mundial y la guerra
imperialista en Irak. El Foro nunca ha emitido una declaración institucional
en contra de la guerra en Irak. El tema ha sido debatido en el Consejo
Internacional, y ha primado la opinión de que el Foro no debe emitir
declaraciones que pretenden representar a la opinión de todos que participan
en el Foro. Se nos ha criticado varias veces por esa decisión, especialmente
por la gente que reclama que solo hablamos y no hacemos nada. Lo curioso es
que a la vez, una de las movilizaciones populares transnacionales más grandes
de la historia de la humanidad, las manifestaciones anti-guerra del 15 de
febrero del 2003, fueron en buena parte iniciadas e incentivadas desde adentro
del Foro.
Simplificando un poco, podemos decir que en relación con la guerra, hubo pocas
palabras pero bastante acción. Con esta simplificación quiero demostrar que la
relación entre “palabras” y “hechos” es bastante más complicada de lo que
algunos de nuestros críticos asumen. La relación entre “hablar” y “hacer” que
hemos estado ensayando, aprendiendo en el Foro es bastante novedosa, y tiene
que serlo, porque estamos frente a retos nuevos, luchas por la democratización
radical en un contexto mundial.
4. El debate se plantea muchas veces en términos de Foro como espacio vs. Foro
como movimiento. Pienso que la gran mayoría de las contribuciones a ese
debate, incluyendo las mías, han sido limitadas por una concepción dicotómica
de movimiento y espacio.
De un lado, el Foro es un espacio donde los proyectos políticos concretos que
van más allá de la Carta de Principios (que es un documento político) surgen
de los actores que participan en el Foro, no del Foro en sí. En ese sentido,
es un espacio. No pretende postular una unidad demasiado homogénea a las
múltiples identidades que participan en el Foro.
De otro lado, es un espacio activo, facilitador, que se mueve, crece, y tiene
la capacidad de aprendizaje. Es un espacio que tiene que estar en movimiento,
aunque no puede ser un movimiento en el sentido tradicional.
En otras palabras, en el Foro hay movimientos de un espacio en dos sentidos:
-Hay movimientos sociales que se reúnen, conversan, articulan, aprenden,
buscan recursos e intentan cambiar el mundo en ese espacio. Todo eso es
importante, pero no deberíamos quedar en una visión demasiado estática de ese
espacio, que ve la cuestión de movimientos como algo totalmente opuesto al
espacio.
-En el otro sentido el Foro es un espacio que se mueve, que tiene movimientos,
no solo entre Porto Alegre y Mumbai pero, más importante, entre diferentes
fases de su crecimiento, de su aprendizaje. Hoy, al lanzar el Foro Social
Mundial 2005, espero que estemos entrando en una nueva fase del proceso de
aprendizaje.
5. Pensar en el Foro como una entidad que aprende y crece no significa
destruir lo más valioso del método del FSM. No significa empezar una búsqueda
de declaraciones que representarían a todos los participantes del Foro.
Pero significa que en su metodología prestemos más atención a como facilitar
articulaciones entre los movimientos. Como crear canales para expresiones de
proyectos de transformación social que surgen desde el Foro (sin ser
posiciones del Foro como entidad). Me parece que quienes han trabajado sobre
la metodología han buscado eso, más que en las ediciones anteriores del Foro.
También significa que tenemos que prestar mayor atención a cuestiones de
poder, toma de decisiones, procedimientos, transparencia, representación
dentro del Foro. En los comienzos de los setenta algunas feministas estaban
debatiendo un tema que me parece que pude tener cierta relevancia para
nuestros debates dentro del y sobre el Foro. El debate era sobre el riesgo de
una tiranía que surge cuando uno pretende que en una organización no haya
estructuras. Las compañeras que manejaban esa crítica argumentaban que en las
organizaciones que estaban analizando de todas maneras había relaciones de
poder, y al pretender que no las había, al tener miedo a estructuras demasiado
formales, se dejaba que eran las estructuras informales a través de las cuales
se hacían las decisiones. La propuesta de las compañeras era que es mejor y
más democrático tener estructuras claras con reglas transparentes.
No quiero decir que en el Foro tendríamos una tiranía, ya que la mayoría son,
somos, gente bastante democrática y transparente (¿lo cierto?). Sin embargo,
veo con algo de preocupación la tendencia de pensar que crear procedimientos
más claros, transparentes, democráticos es algo que corresponde al mundo de
los movimientos, de las organizaciones sociales. Y como el Foro pertenece al
mundo de los espacios, no es tan necesario debatir sobre el tema. Creo que hay
que debatirlo, y no pretender que el Foro sería solo un espacio estático sin
relaciones de poder, sin necesidad de buscar formas de toma de decisión cada
vez más democráticas y transparentes.
Son algunos de los desafíos para la nueva fase de este experimento maravilloso
que es el Foro, donde hemos conseguido algo, mucho, pero no suficiente, y por
eso tenemos que seguir aprendiendo y eso implica estar dispuestos a no solo
cambiar el mundo sino cambiar nosotros mismos.